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domingo, septiembre 26, 2010

Avatares de un rey



La Edad Media fue una época difícil para la gente en general y para los reyes en particular ya que en muchas ocasiones el trono no lo recibían bien asegurado y procurar mantenerse en él significaba luchar contra unos y congraciarse con otros y estos últimos solían costarle unos buenos dineros y muchas concesiones, e incluso a veces perdonar y hacer la vista gorda con los que se habían sublevado.

Con todo esto se encontró Alfonso VII que a la muerte de su madre, la reina Urraca, heredó la corona con un reino un tanto revuelto, la nobleza iba a lo suyo y por lo tanto de obedecer nada de nada, protagonizaban rebeliones que obligaban al rey a desplazarse a distintos lugares queriendo poner orden. Precisamente porque uno de sus vasallos se sublevó, el rey tuvo que venir a esta tierra que ahora nombran como “Paraíso Natural” y pasar algunas temporadas. Pero no creo que guarde mal recuerdo de sus estancias aquí porque si bien es verdad que vino a luchar, también encontró un gran amor.

El levantisco asturiano se llamaba Gonzalo Peláez, era conde y ya había comenzado a practicar su inconformidad en tiempos de la reina Urraca, a pesar de que fue entonces cuando comenzó su ascenso para convertirse en persona importante e influyente, así que cuando Alfonso VII, hijo de Urraca, subió al trono él estaba bien preparado para las próximas rebeliones que al menos fueron cuatro bastantes seguidas, ¿para qué perder tiempo?.

El ser uno de los señores más poderosos de Asturias con gran poder en todos los estamentos y a pesar de haber sido nombrado para cargos importantes en el ejército y en la política, llegando incluso a ser nombrado alférez real, no le impidió alzarse contra el rey en cuatro ocasiones, en 1132, en 1133, en 1135 y en 1137. Por lo tanto este personaje se convirtió en una verdadera pesadilla para el rey al que no sólo le dio la lata tantas veces si no que incluso en una de las revueltas, uno de los hombres de Gonzalo dio muerte a su caballo cuando sitiaban el castillo de Proaza lugar en donde se había refugiado el conde.

Al rey lo del caballo le debió de sentar fatal porque decidió dejar la lucha y retirarse dejando que otro señor muy importante de esta tierra continuara la tarea de someter al levantisco Gonzalo que como ya dije era muy poderoso, bajo su dominio estaban los castillos de Tudela, Gozón, Proaza. Buanga y Alba de Quirós lo que indica que contaba con muchos apoyos lo que casi lleva a una guerra civil entre asturianos. Pero el rey supo elegir bien a la persona que tenía que enfrentarse al conde, otro señor asturiano seguidor de la causa real, Suero Bermúdez que iba acompañado por su sobrino Pedro Alfonso.

Suero Bermúdez y su sobrino no se andaban con tonterías y rebelde que cogían, rebelde que volvía a su casa sin manos o sin piés, lo que significaba menos luchadores en el lado de Gonzalo. Pero el conde resistía quizás por los muchos apoyos que tenía y al final el rey siempre le perdonaba creyendo que así lo atraería y le sería fiel, llegando incluso a invitarle a su coronación como emperador.

A finales de 1137 llevó a cabo su última rebelión, pero allí estaba Pedro Alfonso con unos cuantos amiguetes que debían de estar del revoltoso hasta la coronilla y poniendo todo su empreño lograron apresarlo y encarcelarlo. Pero a pesar de que otros por mucho menos de lo que él hacía pasaron a incordiar al otro mundo, si es que allí se puede incordiar, el rey sabiendo ya que nunca contaría con el conde como fiel vasallo, decidió expulsarle del reino eligiendo Gonzalo instalarse en Portugal donde tenía como amigo a Alfonso Enríquez, por supuesto enemigo del rey y pensando en seguir molestando aunque ahora desde otro lado, pero para tranquilidad del Alfonso VII esa muerte que él no quiso darle llegó sin ser llamada y Gonzalo Peláez pasó a mejor vida unos tres meses después de ser expulsado.

Pero como dije al principio las estancias del rey en Asturias no fueron todas desagradables, en una de ellas habiendo dejado a Suero Bermúdez la tarea de someter a Peláez, conoció a la que sería un gran amor, Gontrodo Petri. Parece ser que era mujer muy bella perteneciente a la pequeña nobleza asturiana y supongo que Alfonso pensó que mejor que perder todo el tiempo persiguiendo al rebelde podía darse un respiro y dedicar un tiempo a cortejar a ese hermosa joven. Lejos de su esposa Berenguela tenía todo el tiempo para dedicarse intensamente a este amor y tan intensamente lo hizo que no tardó en llegar al mundo una hija a la que le pondría el nombre de su abuela, Urraca.

Todo hay que decirlo, esta relación no fue para él un simple pasatiempo, como hombre responsable se hizo cargo de la niña que fue llevada a la corte para ser criada bajo la tutela de su tía Sancha y así ser educada como correspondía a todo hijo de rey. Mientras Gontrodo, prudente ella, se mantuvo en un segundo plano de forma discreta, pero acabó como muchas mujeres de aquella época acababan, en un convento, primero como residente y luego ya como monja fundando el monasterio de Santa María de la Vega. En cuanto a la pequeña Urraca llegó a ser reina de Navarra, conocida como Urraca la Asturiana, si bien es cierto que su reinado fue breve pues su marido murió pronto y ella regresó a Oviedo.

Todavía le quedarían muchas luchas a este rey, no hay que olvidar que aparte de las que mantenía con los suyos y los del alrededor cercano, se estaba en plena reconquista y aunque sus éxitos en esta empresa no fueron gran cosa, contiendas no le faltaron, de hecho la muerte le sobrevino cruzando el puerto del Muradal al regreso de Almería que estaba cercada por los almohades.

16 Comments:

Blogger Senior Citizen said...

¡Menudos líos que se trajo Alfonso VII por tu tierra! Se ve que tenía tiempo para todo... Mientras, por la mía andábamos entre almorávides y almohades sin saber a que carta quedarnos.

septiembre 26, 2010 9:55 a. m.  
Blogger fonsado said...

Historia "olvidada" que no la asociaba con las rebeliones en tierras asturianas.
El nombre de la belleza de esas tierras que conquistó el corazón de Alfonso VII, la verdad es que no era el ideal para un cariñoso diminutivo.
Por cierto, me sonaba que se apellidaba Pérez, ¿antiguamente en Asturias, Petri era lo mismo que Pérez?
Un abrazo.

septiembre 26, 2010 12:57 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Querida Leo en que lio me has metido, nada menos que en la Edad Media donde no se sabía quien era padre o madre del rey futurible. Aunque en este caso si se sabe, donde la de luchas familiares entre padres y supuestos sucesores era la comidilla de cualquier día de la E.M. Eran unos follonistas de campeonato, Tu, con tu encanto ya conocidísimo de contarnos historias desconocidas, nos lo demuestras. No conocía esta faceta de la historia de D Alfonso VII, he disfrutado leyéndote, porque siempre aprendo
montones de hechos.

Desde "donde la lluvia en Sevilla es una maravilla" y ocupando largas horas de espera entre operaciones, curas, visitas médicas etc de un ser querido, un abrazo muy fuerte.Guillermina

septiembre 26, 2010 4:18 p. m.  
Blogger Leodegundia said...

Senior Citizen – Si, el pobre ya viajó lo suyo porque no sólo vino al norte, al sur también, de hecho por allá murió, :-) supongo que por eso de vez en cuando se tomaba un respiro para disfrutar del amor, no creas que Gontrodo fue la única amante que tuvo el muy pillín.

Fonsado – Jaja, bueno como mucho le diría “Gontrodina querida” porque lo de Gontro parece que será más familiar pero menos romántico.
En cuanto al apellido si tenemos en cuenta que al parecer Pérez proviene del griego petros “piedra”, es posible que Petri también tenga relación, pero no te lo puedo asegurar.

Guillermina – La Edad Media para mí es la parte más entretenida e interesante de la Historia, complicada si, pero muy interesante.
Ya me dirás que es todo eso de las operaciones y visitas médicas.

septiembre 26, 2010 5:25 p. m.  
Blogger Oréadas said...

La vida revuelta de un rey, y sus ancestros.
Por un reino capaz de todo.
Un beso, Leo siempre se aprende contigo.

septiembre 26, 2010 5:27 p. m.  
Blogger TriniReina said...

Que vida tan ajetreada, y nos quejamos ahora:):)

Bromas aparte me ha gustado leer sobre este rey y sus "dolores de cabeza". Mucho dejó vivir el rey al nervioso Gonzalo.

Me ha llamado la atención, sobre todo, el nombre de la enamorada, Gontrodo. A mi que me parecía el nombre de Urraca, uno de los más extraños de la soberanía patria.

Besos

septiembre 26, 2010 5:52 p. m.  
Blogger Ligia said...

Ya me imagino a la televisión de entonces contando los avatares del rey, daría para llenar unos pocos telediarios. Abrazos

septiembre 26, 2010 6:45 p. m.  
Anonymous unjubilado said...

Está claro que lo mío no es la historia, cuanto más leo, más me pierdo, no soy capaz de relacionar nombres, fechas, ambientes históricos...
Te mentiría si te dijera que dentro de una semana me voy a acordar de algo, lo siento, aunque por lo que he podido comprobar el relato histórico está muy bien hilvanado.
Un saludo

septiembre 26, 2010 7:23 p. m.  
Blogger Merchi said...

Estos si que eran líos y no los de Belén Esteban eh!! :)
Sabes? coincido contigo cuando dices que la Edad Media es la parte más entretenida e interesante de la Hístoria.
La vida medieval, el feudalismo,las cruzadas, las dínastias...es algo sobre lo que siempre me ha gustado leer. Incluso me lo paso genial cuando ponen por la televisión alguna peli relacionada con el tema.
Sobre lo que nos comentas hoy en tu entrada, una servidora carecía de información al repecto. Así que como siempre y para no variar, gracias por sumergirnos por un ratito en esta fase historíca de la Edad Media.

besitos linda :)

septiembre 27, 2010 2:42 p. m.  
Blogger Salamandra said...

A veces pienso que queda gente de milagro. Como dice Senior Citizen, en esa época los integristas norteafricanos hacían el salvaje en la zona sur. Mientras, en el norte, para reprimir las revueltas D. Suero y familia andaban cortando manos y "pieses" y algún pescuezo que se pondría a tiro. Por su parte y para compensar tanta muerte el rey se cansa de tanta sangre y de su señora y se dedica a preñar bellas señoritas.

Tiempos agitados.

septiembre 28, 2010 1:53 p. m.  
Blogger Leodegundia said...

Oréadas – Si las cosas están revueltas ahora imagínate como estaban en aquella época en donde había que luchar con los propios y los extraños, no se como había nadie que quisiera ser rey.

TriniReina – Eso es algo que no me explico, como no lo mató ya la primera vez que se sublevó, quizás porque al estar en plena reconquista necesitaba tener a sus espaldas la zona pacificada y por eso le perdonaba y le concedía más privilegios, pero Gonzalín no lo entendió así y se puso muy pesadito.
En la Edad media había muchos nombres que hoy nos suenan muy raros como Gaudiosa, Froiliuva, Munia, Adosinda, Creusa, Nunilona…….

Ligia – Y que lo digas, lo de los telerines de ahora no tendrían ni color.

Unjubilado – No es necesario que te quedes con todo ello, puedes quedarte sólo con los hechos y te darás cuenta que las reacciones de la gente no cambiaron mucho, se sigue odiando, amando, traicionando y matando como entonces, sólo varía el decorado, la trama es la misma.

Merchi – Para mi si lo es y no es que desprecie a las otras épocas de la Historia, pero la Edad Media me encanta, es mucho lo que se puede sacar de ella si se estudiara con calma y sin apasionamiento.

Salamadra – Jaja, sería para compensar las pérdidas que producía D. Suero, el rey atendía con presteza a la repoblación de sus súbditos.

septiembre 28, 2010 6:19 p. m.  
Blogger fgiucich said...

Gracias por esta hermosa lección de historia. Abrazos.

octubre 02, 2010 2:04 p. m.  
Blogger Maca said...

Hija por Dios, nos das unas lecciones de historia que "paqué".
Magistrales tus historias de verdad, si en el colegio me enseñaran la historia de este modo, seguro que sacaba "sobres".
Besines

octubre 05, 2010 11:54 p. m.  
Blogger Leodegundia said...

Fgiucich – De nada, me gusta compartir Historia e historias.

Maca - :-) Algo así me decían mis sobrinos.

octubre 09, 2010 11:56 a. m.  
Blogger clariana said...

Me parece un rey interesante, con una difícil tarea de gobernar, por los tiempos que le tocaron y porque no parece un rey demasiado bélico.
Me ha gustado todo lo que explicas sobre él, su detractor asturiano y el otro personaje también asturiano que envió a hacerle frente. Y la historia de amor también refleja que no era un rey irresponsable en esos asuntos.
Explicas esta historia de una manera muy agradable y sencilla. Gracias y un abrazo.

octubre 09, 2010 11:10 p. m.  
Blogger Leodegundia said...

Clariana - Me alegra que te haya gustado. Los reyes de ese época tenían que pelear les gustara o no ya que estaban inmersos en la reconquista y además tenían que luchar contra su propia gente, :-) pero claro, de vez en cuando aparcaban la lucha y se dedicaban al amor.

octubre 10, 2010 7:34 a. m.  

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